Mi habitación siempre fue el lugar perfecto para desahogarse, conocía mas secreto que nadie, las veces que había llorado, las que me había hecho daño a mi misma, aquellas que sólo escuchaba música tratando de matar la mierda que siempre he llevado dentro incluso sabía cuantos hombre había metido a mi cama antes que a ti, ahí estaba en mi alcoba, como era usual cuando el me rompía el corazón no una si no más de cien veces diría yo. Fumaba un cigarrillo tras otro como tratando de consumir el dolor que llevaba dentro, mientras mi madre tocaba la puerta incansablemente diciendo que Andrés estaba abajo como de costumbre cuando peliabamos, pero apenas podía concentrarme en los gritos de mi mamá, le saque el seguro a la puerta y a los 5 minutos la abriste con una inseguridad notable en tu mirada.
-Bien, ya estás aquí otra vez, que tienes que explicar esta vez? -Dije mirando a la nada para tratar de controlar las lágrimas, mientras jugueteaba con otro cigarrillo en la mano.
-Lo siento tanto Noemí. Te amo -Dijiste como si eso bastara para que te perdonara como lo hice las 100 veces anteriores.
-Y crees que es suficiente para arreglar mi corazón que por cierto gracias por hacer añicos -le grite restregándole en la cara lo roto que tenía mi corazón una vez más gracias a él -Y todavía tienes el descaro de decir te amo?, porfavor que patético suena eso de tu boca Andrés, acaso me amabas cuando la besabas a ella?, es que acaso me amaste cuando la metías en tu cama?, como puedes ser capaz de usar esas palabras, tu no sabes lo que es amor, acaso me vas a echar la culpa como lo hiciste las otras 100 veces? No Andrés ya no más.
-Tú siempre con tu papel de victima ante todo no?, siempre queriendo parecer la niña del corazón roto, pero si la metí en mi cama fue por tu culpa, tu con tus constantes ataques de depresión, que tu pobre vida ajetreada, que más podía hacer si ya ni siquiera llenabas mis necesidades -Me gritaste con tu tono alterado, viendo en tus ojos que deseabas volver el tiempo y no haber dicho ni una de esas palabras que me dejaron el corazón más destrozado de lo que ya lo tenía.
-Maravilloso -dije en un aire de sarcasmo -Resulta ahora que yo la metí en tu cama, yo les apague las luces que más podría esperar de ti? Mi corazón latía tan fuerte que estoy segura que a la distancia que estábamos podrías escuchar sus latidos, pareciera como si se me fuera a arrancar del pecho.
-No quise decir eso Noemí, pero haces esta situación tan patéticamente insostenible
-Cállate -Te grite entre lágrimas -Veo que la única patética aquí soy yo o te vas tu o me largo yo. Al no ver reacción de tu parte por querer tomar tu bolso negro de la cama, busque desesperada mi bolso y salí disparada por la puerta, dejando atrás mi habitación la cual volvía a guardar un recuerdo doloroso, corrí por las calles llenas de historia pensando en alguna forma de matar el dolor que llevaba dentro de mi y poco a poco me estaba consumiendo. Ni las tantas veces que me dañara en el exterior superaban aquel dolor que llevaba en el corazón. Cuando me dieron las 11 PM me encontré en un parque aun llorando por aquella mala tarde que había vivido recordando una y otra vez cada palabra que me gritabas, decidí acabar de una vez por todas con todo este puto dolor que ya no me dejaba vivir, era más de lo que alguien podría soportar ya ni aprecio por mi misma tenía.
Desde entonces todas las noches te veo en aquel parque, llorando de rodillas al lado de aquel árbol que me vio por última vez llorar, sus gruesas ramas y una soga me ayudaron a ponerle fin a esta historia....
No hay comentarios:
Publicar un comentario